La presencia de un intérprete no solo es fundamental en conferencias internacionales, seminarios o directorios de empresas —instancias que típicamente asociamos con estos profesionales de los idiomas—. También en contextos más íntimos, como un matrimonio, puede ser necesario (y, de hecho, obligatorio) contar con un intérprete profesional.
Esto se debe a que la Ley 19.974, promulgada en 2004 y que regula el Matrimonio Civil en Chile, establece lo siguiente en su artículo 13:
“si uno o ambos contrayentes no conocieren el idioma castellano, o fueren sordomudos que no pudieren expresarse por escrito, la manifestación, información y celebración del matrimonio se harán por medio de una persona habilitada para interpretar la lengua de el o los contrayentes o que conozca el lenguaje de señas”.
Adicionalmente, en el mismo artículo, la ley contempla el caso de personas pertenecientes a pueblos indígenas, quienes también “podrán solicitar que la manifestación, la información para el matrimonio y la celebración de éste se efectúen en su lengua materna.”
Esta disposición es clave para garantizar que ambos contrayentes puedan decir “sí, acepto” con pleno conocimiento del vínculo y de las responsabilidades legales que están a punto de asumir.
Así, la Ley 19.974 pone de relieve la importancia de los intérpretes no solo en contextos profesionales o académicos, sino también en algunas de las ceremonias más significativas de la vida familiar.
Por último, si usted planea contraer matrimonio con una persona extranjera, es fundamental considerar este requisito legal con anticipación. Gestionar oportunamente la presencia de un intérprete permitirá evitar contratiempos, como la reprogramación de la hora en el Registro Civil por no contar con este profesional en el momento de la ceremonia.






